La sanación después de una agresión doméstica o sexual no sigue un camino recto. No hay un cronograma, ni una lista de verificación, ni una forma “correcta” de procesar el trauma. Es por eso que los servicios de consejería de Sollera se basan en un principio rector: las víctimas-sobrevivientes avanzan a su propio ritmo.
Sollera ofrece consejería gratuita y confidencial para sobrevivientes de víctimas, dirigida por profesionales capacitados que comprenden el impacto complejo del trauma. Las sesiones de consejería crean un espacio donde los sobrevivientes de víctimas pueden hablar abiertamente, sentarse en silencio o enfocarse en herramientas de afrontamiento, lo que sea que se sienta más reconfortante en ese momento.
El trauma puede manifestarse de muchas maneras: ansiedad, problemas para dormir, dificultad para confiar en los demás, ira, insensibilidad o una sensación de desconexión del propio cuerpo. Los consejeros de Sollera ayudan a los sobrevivientes a dar sentido a estas respuestas, no como debilidades, sino como reacciones comprensibles a un daño. La sanación comienza cuando las personas se sienten lo suficientemente seguras como para contar su historia, o para saber que aún no tienen que hacerlo.
La consejería en Sollera no se trata de “reparar” a alguien. Se trata de ayudar a las víctimas-sobrevivientes a reconectar consigo mismas, reconstruir un sentido de seguridad y desarrollar herramientas que apoyen su bienestar a largo plazo. Para algunas personas, eso significa apoyo a corto plazo. Para otras, es un viaje más largo. Ambas opciones son válidas.
Lo más importante es que los servicios de consejería se brindan sin costo y sin prejuicios. Las víctimas-sobrevivientes no necesitan haber presentado una denuncia ante las fuerzas del orden ni cumplir ningún criterio específico. Si alguien ha sufrido daño, merece atención, y esa creencia está en el corazón del programa de consejería de Sollera.
En 2025, los consejeros de Sollera atendieron a 631 adultos y niños, brindando más de 4700 sesiones de consejería.