Desde 1977, el Centro de Crisis por Violación y Abuso ha sido un salvavidas para miles de personas y familias en el área de Fargo-Moorhead y más allá. Durante décadas, hemos acompañado a las víctimas y sobrevivientes en la sala de emergencias. Hemos acompañado a niños que sufren abusos y hemos apoyado a padres que lidian con el trauma. Hemos educado en las aulas, colaborado con los tribunales y ayudado a las personas a reconstruir sus vidas después de un dolor inimaginable.
Pero con el paso de los años, empezamos a notar una desconexión. El mismo nombre que antes nos daba visibilidad —Centro de Crisis por Violación y Abuso— había empezado a crear barreras. Las víctimas sobrevivientes se preguntaban si estaban “lo suficientemente heridas” como para pedir ayuda. Los miembros de la comunidad asumían que solo éramos un refugio. Incluso los profesionales dudaban en derivar casos porque la palabra “violación” les parecía demasiado fuerte para una presentación estudiantil o un folleto judicial.
Escuchamos historias desgarradoras:
“No me violaron, así que no creí que pudiera correrme”.”
“Pensé que tenía que ser una crisis para poder calificar.”
“Necesitaba ayuda, pero tu nombre me hizo pensar que quizá no era para mí”.”
Fue entonces cuando supimos que era hora de cambiar, no lo que hacemos, sino cómo nos mostramos.
Hoy nos enorgullece presentar Sollera.
¿Por qué el cambio?
La transición de Rape and Abuse Crisis Center a Sollera no se tomó a la ligera. Fue el resultado de años de escuchar a las personas a las que atendemos, trabajar en estrecha colaboración con el personal y las partes interesadas, y dar espacio a las historias que dan forma a este trabajo.
Organizamos grupos de discusión con víctimas-sobrevivientes, donantes, educadores y profesionales de la salud. El mensaje fue claro: nuestros servicios son más importantes que nunca, pero el nombre ya no se ajustaba al alcance total de nuestro impacto.
“Crisis” parecía limitante. Muchas personas acuden a nosotros años después de haber sufrido daños, en busca de una sanación a largo plazo. “Centro” resultaba confuso. No somos un refugio, sino una organización dedicada a la defensa, la educación y el asesoramiento. Y aunque “violación” y “abuso” son términos fundamentales en la realidad a la que nos enfrentamos, utilizarlos en el nombre hacía que los clientes potenciales descartaran por sí mismos unos servicios que podrían cambiar sus vidas.
No estamos borrando estas palabras. No estamos ocultando verdades difíciles. Pero estamos creando un nombre que abre la puerta en lugar de cerrarla.
¿Qué significa Sollera?
Sollera es un nombre que tiene sus raíces en la esperanza.
Inspirado por sol (latín para “sol”) y Soteria (la diosa griega de la seguridad y la liberación), Sollera evoca calidez, orientación y resiliencia. El nombre honra nuestro legado y nos permite crecer.
Este es nuestro tercer logo, pero una versión del sol ha sido parte de nuestra identidad visual desde el principio. Permanece constante, simbolizando esperanza, luz en la oscuridad y la presencia firme en la que nuestra comunidad puede confiar.
La doble “L” de Sollera simboliza un camino, que representa a dos personas caminando juntas. Porque eso es lo que hacemos. Acompañamos a todas las personas que nos piden ayuda, sin juzgar, sin expectativas y sin condiciones.
Sabemos que la sanación no es un camino recto. Es un viaje. Y Sollera existe para ser una presencia constante en ese camino, sin importar adónde nos lleve.
A quiénes atendemos
Sollera apoya a personas de todas las edades, identidades y experiencias. Nuestro trabajo se extiende a través de Condados de Cass, Clay, Traill y Wilkin, pero nuestro alcance suele ir mucho más allá. Cualquiera que entre por nuestras puertas o levante el teléfono es bienvenido aquí.
Apoyamos:
- Niños que han sufrido o presenciado abusos
- Adolescentes que enfrentan violencia en el noviazgo, acoso o hostigamiento
- Adultos que procesan traumas pasados o se enfrentan a peligros actuales.
- Padres que gestionan los intercambios de custodia ordenados por el tribunal
- Los infractores se comprometen con la responsabilidad y la educación.
- Educadores y profesionales que buscan programas de prevención.
Estamos aquí para quienes se encuentran en crisis y para quienes están en recuperación. Para quienes solo necesitan que alguien les crea. Para quienes no están seguros de cómo llamar a lo que les ha pasado, pero saben que no se sienten seguros.
Ya sea que el daño haya ocurrido hace cinco minutos o hace cincuenta años, Sollera está aquí.
Nuestros servicios: lo que no ha cambiado
Aunque nuestro nombre ha cambiado, nuestros servicios siguen siendo tan importantes —y gratuitos— como siempre:
- Apoyo en situaciones de crisis y sanaciónAsesoramiento confidencial para víctimas y sus familias.
- Defensa de los derechos de los pacientes hospitalizadosPresencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en las salas de urgencias para las víctimas de violencia sexual.
- Educación preventiva: Programas adecuados a la edad en escuelas y entornos comunitarios.
- Programación para delincuentes: Educación ordenada por un tribunal que aborda la raíz del daño.
- Visitas supervisadas e intercambio seguro: Proporcionar seguridad y estructura a las familias que se enfrentan a la custodia.
- Defensa del sistema: Colaboración con los servicios de salud, las fuerzas del orden y los tribunales para fortalecer las respuestas de la comunidad.
También estamos integrados en 14 equipos de respuesta comunitaria, lo que nos convierte no solo en un proveedor de servicios, sino también en un colaborador en la creación de un cambio sistémico.
Por qué este cambio empodera a la comunidad
Este cambio de imagen no tiene que ver con el marketing. Tiene que ver con la misión.
Se trata de garantizar que nadie renuncie a recibir atención médica por pensar que sus lesiones no son lo suficientemente graves. Se trata de eliminar el estigma que mantiene a las personas en silencio. Se trata de garantizar que nuestros educadores se sientan respaldados cuando entramos en las aulas. Se trata de reflejar el alcance y la complejidad de lo que realmente hacemos.
Sobre todo, se trata de garantizar el acceso. Porque cuando alguien está sufriendo, lo último que debería sentir es confusión o vergüenza.
Ahora, cuando alguien vea el nombre Sollera, queremos que sienta calidez, confianza y posibilidades. Queremos que sepan que este es un lugar donde se les creerá, respetará y apoyará, sin importar cuál sea su historia.
Lo que permanece en el centro
Aunque nuestro nombre es nuevo, nuestra esencia no ha cambiado.
Sollera mantiene su compromiso con:
- Confidencialidad
- Atención sin prejuicios
- Acceso equitativo para todas las personas.
- Liderazgo honesto y transparente
- Tratar a cada persona con dignidad, independientemente de su origen, necesidades o capacidad de pago.
Estos son nuestros principios innegociables. Estos son los valores que nos guiarán a medida que crezcamos.
Un llamado a nuestra comunidad
Si eres alguien que busca ayuda, por favor, ten en cuenta que aquí eres bienvenido.
No necesitas una etiqueta para tu experiencia. No necesitas estar en una crisis inmediata. Solo necesitas saber que tú importas, y que la curación es posible.
Si eres donante, vecino, padre o madre, o un profesional comprometido, por favor, sigue apoyándonos. Tu apoyo garantiza que La sanación es gratuita, está disponible y te espera.—para las personas que más lo necesitan.
Quizás nunca sepas el nombre de la persona a la que ayudaste. Quizás nunca veas su rostro. Pero habrás cambiado su historia.
Bienvenido a Sollera.
El nombre es nuevo.
La misión es duradera.
La invitación está abierta.
Obtenga más información, participe o solicite apoyo en sollera.org.
Juntos, construyamos una comunidad en la que todos tengan un espacio para sanar.